Bien entrada la primavera, el sol nos hace llegar ya sus rayos con mayor fuerza permitiéndonos los primeros paseos por la orilla del mar; es tiempo ya de empezar a cuidar nuestra piel de los rigores de nuestro astro rey. 

Para ello contamos con la ayuda que nos proporciona nuestra gama de protectores solares y corporales con SPF-15, SPF-30 y SPF-50, pero... ¿conocemos bien que es el SPF o factor de protección solar?

"Factor de protección solar" veces que una crema aumenta el tiempo de exposición teórico de la piel antes de quemarse.

Y... ¿por qué teórico?, pues porque el SPF se mide en condiciones controladas en laboratorio, lo que técnicamente se llama ensayo "in vitro", y las características de tu piel, cantidad de crema utilizada y las condiciones ambientales con las que te encuentres no son iguales a las que se dan en el entorno de un laboratorio, por tanto siempre son valores aproximados.

¿No lo tienes claro?, no pasa nada, mejor lo vemos con par de ejemplos teóricos....

Supongamos que tienes una piel muy clara y que en verano a partir de 10 minutos al sol ya te has quemado, si hubieses utilizado nuestro CORPORAL FACTOR SPF 50 (aplicado varias veces), multiplicarías los 10 minutos por 50, por tanto, el tiempo teórico en que tardarías a quemarte sería de 500 minutos, esto es unas ocho horas.

¿Otro ejemplo?, si tienes una piel morena y en verano te quemas en 20 minutos, utilizando un CORPORAL FACTOR SPF 30 deberías multiplicar 20 * 30 = 600 minutos aproximados, esto es unas 10 horas.

Pero recuerda que lo que hemos visto sería la teoría de laboratorio, y que la situación real tiene muchos factores que hacen variar tanto el tiempo teórico en que tardarías en quemarte, como la duración de la protección de la crema, ¿motivos...? muchos, ¿los vemos?:

 

  • Cantidad de crema que te has aplicado: los fabricantes recomendamos siempre aplicar toda la que te quepa en el cuenco de tu mano y tu piel pueda absorber en cada aplicación.
  • Velocidad de absorción de tu piel: Cada persona tiene una capacidad diferente de metabolizar las cremas que aplica sobre su piel, ésta es un organismo vivo y está siempre limpiandose a sí misma y por tanto, limpiando también los prorductos que le aplicamos. 
  • Indice UV: Este varía en función de la hora del día y de las condiciones atmosféricas como humedad o viento.
  • Otros aspectos: Como el sudor y transpiración, entradas y salidas al agua, limpiarnos con toallas, no cubrirnos las partes más expuestas, agentes meterorológicos, etc.

 

Recuerda aplicar de forma frecuente y abundante la protección solar; pero especialmente, si tienes una piel muy delicada, visita al dermatólogo para que te realice un diagnóstico previo y te de pautas de protección para tu caso particular.

Finalmente, es de vital importancia que recuerdes que nuestra piel tiene un efecto memoria dé la radiación solar y que la recibida se va descontando del total que podemos acumular disminuyendo nuestro capital de protección.